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jueves, 15 de octubre de 2009

Cuidar la lana.

Cuidar la lana.

Ante los rigores del invierno nada mejor que las prendas de lana, pero requieren un cuidado especial para que mantengan el aspecto y textura del primer día.

LAVADO:

Es en donde más precauciones debemos tomar. Las prendas de lana deben lavarse con agua tibia (35°C máximo), con un producto especial para lanas. Frotar suavemente, sin estrujar demasiado. Para enjuagar utilizar agua limpia a la misma temperatura que en el lavado. Hacer un segundo enjuague en agua avinagrada (11 cucharadas por cada 5 litros de agua), siempre a la misma temperatura, unos 35 º C.

Las lanas pueden lavarse a máquina, pero, ¡cuidado con el desgaste! Tener en cuenta la temperatura del agua y evitar un lavado enérgico. Utilizar el programa establecido por el fabricante. Lo mejor, es el lavado a mano.

Tanto en la lavadora como a mano, se puede poner un suavizante en el agua del primer enjuague, pero un poco de vinagre da los mismos resultados, disolviendo la cal que acartona las prendas para que la lana quede más esponjosa

SECADO:

Envolver la prenda en una toalla y ponerla a secar sobre una superficie plana, para que no se deforme, pero lejos de una fuente de calor directo.

PLANCHADO:

Sólo hay que planchar las prendas de lana si es necesario. Colocar un paño sobre la prenda y la plancha apenas caliente, desplazándola levantándola cada vez, sin arrastrar. Después del planchado, dejar secar en un colgador. Doblar sólo cuando la prenda esté bien seca.

MANTENER LOS COLORES:

Para blanquear la lana, no emplear jamás lejía de cloro. Utilizar un producto especial de los que existen en el mercado para ello. Aunque puede valer un último aclarado en agua con agua oxigenada (de 2 a 3 cucharadas por litro de agua) junto con unas gotas de amoníaco.

Las prendas de lana oscuras palidecen, o se ponen verdosas después de muchos lavados. Para conservar su tono, lavarlas en una decocción de madera de Panamá, que se encuentra en las herboristerías (100 gr. de corteza por litro de agua), o bien en agua de hiedra (110 gr. de hojas por litro de agua), hervirlas y tamizarlas.

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