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lunes, 1 de junio de 2009

Refréscate con la fruta.

Refréscate con la fruta.

Con el calor la alimentación ha de basarse en comidas frescas, productos ligeros y mucha hidratación. La fruta es una de las mejores formas de alimentarse en verano: fácil de comer, se puede disfrutar a cualquier hora y permite elaborar deliciosos zumos. Es rica en vitaminas y minerales. Es hidratante gracias a su alto contenido en líquido, y favorece el tránsito intestinal por su aporte de fibra. Permite reponer fuerzas gracias a sus dosis moderadas de hidratos de carbono y azúcares. Mejor tomarla entre horas y no como postre, tiende a fermentar si se toma después de la comida.

Albaricoques:
Destaca su alto contenido en vitaminas y minerales. 100 gr. aportan unas 50 calorías. En su variante seca tiene propiedades diuréticas y beneficiosas para el tránsito intestinal. Frescos son ricos en vitamina C, hierro y betacarotenos, recomendables para la anemia. Sus altas dosis de potasio permiten eliminar agua y sal.

Cerezas:
Por su reducido tamaño ideales como tentempié. Son de las frutas más energéticas del verano, aunque 100 gr. apenas representan 75 calorías. Excelentes como diurético y antioxidante por sus importantes dosis de vitamina C. Alto contenido en silicio, pro-vitamina A, hierro, magnesio y potasio, sobretodo en la variedad de cereza negra. Reducen los niveles de ácido úrico, previniendo la gota.

Melocotón:
Un excelente aliado contra el sobrepeso, con apenas 40 calorías por 100 gr. y rico en fibra. Importante aporte de sodio y dosis moderadas de vitamina C. Purifica la piel.

Melón:
Muy ligero y refrescante. Apenas aporta 50 calorías por cada 100 gr. Mejor tomarlo entre horas o antes de comer. Rico en vitamina C, sobretodo los de pulpa naranja. Aporta pro-vitamina A (betacarotenos). Es puro líquido, altamente diurético y favorece el tránsito intestinal gracias a la fibra. La infusión de pipas de melón se utiliza contra los problemas renales.

Sandía:
Es casi todo líquido, por lo que es depurativa y diurética. Más ligera que el melón, tiene 30 calorías en 100 gr. No sólo no engorda, sino que además posee propiedades saciantes y calma la sed. Contiene vitamina C y cantidades moderadas de vitamina A, B1, potasio y fibra. Como el melón, se debe tomar como desayuno, merienda o tentempié entre horas.

Haga del frigo un lugar seguro.

Haga del frigo un lugar seguro.

- No deje que los alimentos se echen a perder mientras permanecen en la nevera:

- Mantenga el interior del frigorífico limpio: friegue periódicamente cajones, baldas y paredes.

- Carnes y pescados frescos deben estar a una temperatura de entre 1 y 4 º C; los demás alimentos, entre 5 y 7º C. Para comprobar la temperatura de las diferentes zonas del frigorífico, coloque un termómetro dentro de un vaso de agua: así no medirá la temperatura del aire, sino la del producto.

- Mantenga los alimentos tapados: envuelva las verduras, para que no manchen de tierra otros alimentos; guarde las carnes y pescados en recipientes cerrados, para que no goteen; tape las cacerolas, para proteger los alimentos ya cocinados.

- No amontone los alimentos, porque entorpecerá la circulación del aire y dificultará el enfriamiento.

- Si algún alimento se enmohece, retírelo rápidamente para que no contamine a los demás.

- Mantenga el congelador por debajo de –18 º C y envuelva los alimentos con material impermeable o en recipientes herméticos.

- No descongele los alimentos a temperatura ambiente. Déjelos dentro del frigorífico con la antelación suficiente o métalos en el microondas sobre la marcha (y una vez descongelados, no espere para cocinarlos).

Descongele bien sus alimentos.

Descongele bien sus alimentos.

Si la descongelación no se hace de forma correcta, puede poner en peligro la calidad y la seguridad de los alimentos. Hay distintos métodos, pero todos tienen pros y contras. Si tiene que descongelar un alimento, puede hacerlo:

- A temperatura ambiente. Este sistema no es muy aconsejable por el peligro de contaminación de los alimentos. Además, los productos muy grandes siguen congelados en el interior, cuando en el exterior ya se ha derretido el hielo. La superficie se altera y, antes de que el alimento se haya descongelado completamente, cambia el color y el sabor.

- En el frigorífico. El tiempo de descongelación es mayor, alrededor del doble, que a temperatura ambiente, pero el proceso se desarrolla de manera uniforme y sin alteraciones en la superficie. Desde el punto de vista higiénico, también es más seguro.

- En agua fría. Se deja el producto bajo un chorro de agua fría. Éste es un método rápido, pero debe utilizarse sólo si se han envasado los congelados en un recipiente hermético, ya que con el agua se corre el riesgo de eliminar nutrientes, además de estropear la textura del alimento.

- En el horno microondas. Es un sistema rápido y seguro desde el punto de vista higiénico y garantiza una descongelación óptima, aunque es necesario calcular con precisión el tiempo, para evitar cocer el alimento.

Si lo que quiere es descongelar un plato preparado para consumirlo directamente, sepa que el microondas es actualmente uno de los medios más empleados por su comodidad. Sin embargo, no se puede decir que sea el más adecuado, ya que realmente no llega a calentar el centro del alimento, que con frecuencia se queda frío.

Si hace uso de él, ponga el microondas a máxima potencia durante un minuto, a continuación saque el recipiente y con un cubierto limpio mueva la comida: así repartirá el calor. En el caso de alimentos sólidos, como un pedazo de carne, es conveniente partirlo en trozos más pequeños, para que la difusión del calor sea mayor. Acto seguido, vuelva a calentar el alimento hasta que el calor llegue a todas las zonas.

- En la olla a presión. El tiempo es menor pero, considerando que los productos congelados necesitan una cocción inferior, calcular el tiempo exacto resulta difícil. La olla es un recurso adecuado para descongelar platos preparados: quite el envase, añada medio vaso de agua o caldo y cueza durante 10 o 15 minutos. Puede utilizarse también para los alimentos envasados en bolsas resistentes a la cocción: introduzca el preparado, todavía envasado, en un litro y medio o dos de agua y deje cocer entre 8 y 12 minutos.

viernes, 1 de mayo de 2009

Spaguetis con pollo

INGREDIENTES: (para 4 personas)

2 pechugas de pollo.
500 gr. de espaquetis.
6 tomates rojos maduros.
2 cebollas.
Un vaso de caldo de pollo.
2 cabezas de ajo.
1 cucharadita de albahaca.
1 cucharada de mantequilla.
1 pizca de sal.
80 gr. de queso parmesano rallado.

PREPARACIÓN:

Se cocinan las pechugas con la taza de caldo, una de las cebollas en tiritas y un poco de albahaca, durante aproximadamente 20 minutos. A parte se sofríe el ajo, la otra cebolla y los tomates con la mantequilla, un poco de albahaca y sal al gusto. Dejar cocinar los tomates y aplastar con un tenedor para que suelten su jugo y quede mucha salsa.

Aparte picar en trozos menudos las pechugas, y se añaden a la salsa de tomate dejándolas unos 7 minutos para que cojan sabor. Las pechugas deben quedar en trozos pequeños y la salsa muy jugosa, también se le puede agregar un poco del caldo donde se cocinaron las pechugas. Servir la salsa con queso parmesano sobre los espaguetis previamente cocidos “al dente”.

Pizza brócoli

INGREDIENTES: (para 4 personas)

150 gr. de harina.
1 dl. de agua templada.
1 cucharada de aceite de oliva virgen.
10 gr. de levadura de panadería.
Una pizca de sal.
6 cucharadas de tomate frito.
8 ramilletes de brócoli.
50 gr. de cebolla.
100 gr. de queso para fundir especial de pizzas.

PREPARACIÓN:

Para elaborar la masa de pizza:
Mezclamos la sal con la harina, y por otra parte, disolvemos la levadura en el agua templada con las dos cucharadas de aceite de oliva virgen. A continuación, en un recipiente tipo ensaladera o en un bol grande, añadimos la harina y poco a poco el agua templada hasta formar una masa consistente y elástica que no se pegue.

Una vez formada la masa, le damos forma de “bola” y la dejamos reposar tapada con un trapo húmedo hasta que duplique su tamaño. Amasamos de nuevo la bola y la vamos extendiendo poco a poco, dándole forma de plato grande de aproximadamente un centímetro de grosor. La colocamos sobre una base metálica untada de aceite para que no se pegue y la horneamos durante 10 minutos a 200º C.

Una vez cocinada ligeramente la masa de pizza, la sacamos del horno. Colocamos una base de tomate frito sobre ella. Añadimos la cebolla cortada diminuta y los ramilletes de brócoli. Decoramos la pizza con queso rayado y la cocinamos durante 15 minutos en el horno precalentado a 200º C.